Parábola de la vida 23 - Disfraz de perro y la armadura de Dios
El joven venía conduciendo por una carretera en Suiza, cuando de pronto sintió un impacto y vio volar a un perro. Se detuvo para ver como estaba el animal que acababa de atropellar y entonces se encontró con una sorpresa. Se trataba de un joven, borracho, que estaba disfrazado de perro. Este muchacho de veinticinco años había estado en una fiesta de disfraces y al regresar, debido a su estado de ebriedad se echó a dormir en el medio de una calle. Afortunadamente no padeció heridas graves, gracias al grueso y peludo atuendo.
En la Palabra de Dios encontramos a muchos "disfrazados" que fueron atropellados de diversas maneras. Entre ellos encontramos a Tamar, Jacob, profetas y hasta reyes. Pero ¡¡Ay de los cristianos disfrazados!! La vestimenta del cristiano, es la armadura de Dios. Y no debemos canjearla por un disfraz.... pues nuestro enemigo nos puede atropellar.
La coraza y el cinto. El vestido del cristiano estaría incompleto sin la coraza de justicia y el cinto de la verdad. Ambos están unidos. Un soldado no sale a pelear en camiseta y sin cinturón. La chaqueta o coraza del creyente está tejida con justicia y el cinto que sostiene la armadura es la verdad. Jacob perdió estas piezas de su vestidura al usar las ropas de Esaú. Este patriarca fue atropellado por las consecuencias y tanto dolió que lloró cada día junto a una prenda multicolor rota y con sangre: las ropas de su amado José, que no tenían ni justicia ni verdad.
La espada y el escudo. Estas son las armas que ocupan las manos. La espada del Espíritu, que es la Palabra de Dios y el escudo de la fe para apagar los dardos de fuego del maligno. Esto me recuerda la experiencia del pueblo cuando reconstruían los muros de Jerusalén. Por la dirección de Nehemías ellos tenían las manos ocupadas. En una mano la espada y en la otra la cuchara. Con una trabajaban y con la otra velaban. El boxeador siempre tiene una mano que golpea y la otra que protege, una que ataca y la otra que defiende. El cristiano tiene una espada y un escudo. No seamos como los Gálatas que habían comenzado con la espada del espíritu pero terminaron usando las cachiporras de la carne, empezaron con el escudo de la fe y terminaron con el legalismo (Gál.3:2-3).
El casco y la sandalia. En un extremo de la armadura cristiana encontramos "las sandalias del evangelio de la paz", pero en el otro extremo el yelmo de la salvación (Ef. 6:15,17). Y es tan necesario, porque justamente es la cabeza la que mueve los pies. Si nuestro pensamiento el 100% del tiempo es "soy salvo" entonces nuestros pies se moverán en esa dirección, de eso no cabe duda. El soldado del yelmo puesto se levanta y le da las gracias a Dios porque es salvo, desayuna y lee la Biblia deleitándose en las cosas eternas, y cuando mira alrededor no ve un panadero, un diarero, un abogado, un carnicero, un contador... ve un alma perdida y la eternidad que deberán enfrentar. Y hablará o invitará a la iglesia o dará un folleto ¿por qué? Por que allí están sus pensamientos. Lamentablemente hay soldados que usan lo que llamo "Cascos codificados". Son cristianos que, al igual que muchos motociclistas latinos, en vez de llevar el casco en la cabeza lo llevan en el codo. Y lo llevan allí por las dudas que aparezca un policía de tránsito y entonces con un rápido movimiento se colocan el casco y esquivaron la multa. ¡Cuantos soldados hay que salen cada día a sus batallas con el yelmo en el codo! Y sus mentes están ocupadas siempre con otras cosas, pero si se encuentran con un pastor, o con otro creyente ¡púmbale! se "encascan" y aunque ese día ni hayan orado, ni hayan leído la Biblia pueden bendecir, y cambian el tono de voz, se "endulzan" y después de los saludos de rigor, y un "Dios te bendiga", otra vez el casco en el codo y "aquí no pasó nada".
La armadura de Dios viene con el manual de instrucciones, en la Biblia. ¡Que no digamos de la armadura de Dios, lo que David dijo de la armadura de Saúl "yo no puedo andar con esto, porque nunca lo practiqué"! Recuerda que si usas disfraz, el diablo con su carro bimotor (mundo y carne) te puede atropellar... ¡¡y él no se detendrá para ver como quedaste!!
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